martes, 16 de abril de 2013

Spoilers: nadie está a salvo

Hace unos días, y ante los continuos problemas que daba la web desde la que suelo descargar películas y series ilegalmente con premeditación y alevosía, consulté la programación de tv y me llevé una grata sorpresa. En La Sexta3 emitían una película siempre había querido ver pero, por h o por b, nunca había tenido la oportunidad de visionar, verbo éste que entusiasma a críticos y cinéfilos, llevándoles al éxtasis más sublime. Tenía los datos básicos acerca de ella: actores principales, género y una leve-leve idea sobre la trama. Por otra parte, recordaba que mi madre había visto la película años atrás y había comentado lo mucho que le había gustado. Como estoy pasando unos días en casa, pensé que sería agradable verla juntos, aunque era bastante probable que ella se quedara dormida a los 10 minutos de haber empezado. La estructura clásica de las películas es planteamiento – nudo – desenlace. Ella, si la película se emite más tarde de las 22:00h, no suele pasar del planteamiento. La cuestión es que se lo propuse durante la cena de la siguiente manera:

- Mamá, ponen en la tele (título), aquella peli de (actor principal) y (actriz principal) que viste hace tiempo y que te gustó mucho. ¿La vemos? 

- ¿(Título)? No caigo…

- Sí, hombre, aquella en la que sale también (actor secundario).

- Aaaaahhh, vale! Esa es aquella tan bonita en la que él se enamora de ella, pero el marido los descubre y la mata a ella, y al marido lo meten en la cárcel, ¿no? Sí, es preciosa, pero qué pena da cuando él se muere con la foto de ella en la mano. Es muy triste, creo que no la veré.

Mi reacción fue, más o menos, así:

 
Este spoiler no fue intencionado, ni mucho menos. Ella interpretó que yo ya la había visto o, al menos, eso quiero creer. Disfrutar de la película carecía ya de sentido. No obstante, me negué a privarme de la sesión y me dispuse a verla con el ánimo de un niño que afronta sus primeras navidades sabiendo que los Reyes son los padres. Todo era previsible: “ahora ella se enamora de él”, “ahora tienen el affaire”, “ahora es cuando el marido los pilla”, “pum, pum, muerta”, “tú, a la cárcel”, “tú, vive tu vejez recordándola y muérete de pulmonía, pero venga, rápido”, “no, no llores mirando la foto, que no me das ninguna pena”. Hala, a dormir.

Dos días después de aquello volví a creer en la magia de los Reyes Magos y me bajé La mujer infiel, de Claude Chabrol (1969). Había estado decidiendo cuál de las películas del director sería la próxima en visio…en ver. Tras leer la primera frase de las sinopsis de varias de sus obras en Filmaffinity, decidí que ésta era la adecuada. El tema era similar a la que me había destripado mi madre, así que quizás con ello podría quitarme la espina y poder ser sorprendido, de nuevo, por alguna historia interesante. La nota de los usuarios de la web era alta y, tras los primeros minutos de metraje, me di cuenta de que era bien merecida. ¡Qué buena fotografía! ¡Qué interpretación! ¡Qué suspense! ¿Qué pasará?. Estaba enganchado a la película cuando, de repente, aunque suavemente, la sombra del spoiler voló de nuevo sobre mí. Llegué a un punto en el que todo me resultaba familiar. Muy familiar. Tan familiar como que resultó ser la película original en la que se basa Infiel, su remake de 2002. He visto esa película unas tres o cuatro veces porque Telecinco la emite cada vez que un tertuliano interpone una querella por difamación y calumnias sobre un compañero, es decir, cada tres días.

Cuando la verdad era innegable, asumí que tenía por delante 45 minutos de comparaciones, nada más. Esto no hubiera supuesto un problema de haberlo sabido de antemano. He visto varias veces remakes después de originales, y viceversa, y he disfrutado de la experiencia, pero era consciente de ello, sabía a lo que me exponía. Había expectativas en cuanto a la calidad, pero no aguardaba ninguna sorpresa respecto a la historia. Este tipo de spoiler, que comenzó como un pequeño déjà vu, acabo erigiéndose en spoiler por desconocimiento o ignorancia, lo asumo. 

Hay otro tipo de spoiler que he experimentado recientemente. Es el llamado spoiler histórico. Contra él no puedes hacer nada, a no ser que se trate de hechos que pertenezcan a una cultura ajena a la tuya. Con la llegada de las navidades, algunas cadenas apuestan por emitir clásicos del cine basados en las sagradas escrituras. Uno de los días en que todos mis familiares estaban en casa, encendimos la TV y estaban echando La historia más grande jamás contada. El guión de esta película, a diferencia de Los diez mandamientos, Ben-Hur, Rey de reyes, etc., se compone de versículos. No hay diálogos, hay versículos:

"Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen"

"Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios" (Mal traducido, por cierto)

"¿Seré yo, Maestro?"

Y así sucesivamente.

Estoy de acuerdo en que una película así no deja mucho lugar a la imaginación, pero al finalizar la historia, mis familiares exclamaron, indignados, al unísono: “Pues vaya, la película no te cuenta nada nuevo, qué decepción!”

¿Decepción? Qué esperabais, ¿qué el tío en el último momento se escapara de la cruz, matase al ejercito romano y se fugara con María Magdalena para vivir felizmente en un adosado con charca en Mesopotamia? La historia del Nuevo Testamento es la que es, y ahí el spoiler está justificado. Admito que la Biblia es prácticamente ficción, exceptuando el contexto histórico, pero que nadie se sorprenda si en estas películas ya sabes lo que va a pasar desde el principio.

Prosigamos. Durante 5 años viví en Madrid en un piso compartido. Uno de mis compañeros, y buen amigo, tiene gustos cinematográficos similares a los míos. Sin embargo, sufre una extraña patología relacionada con el séptimo arte. Tiene fobia a los spoilers. Al principio era algo sin importancia. “Yo nunca leo las sinopsis” – me decía-. “La mayoría suele destrozar las películas y los libros”. “Buen planteamiento”, respondía yo. Pronto la enfermedad hizo mella en él y, cuando veíamos alguna película en casa, enfurecía si hablabas más de la cuenta sobre el argumento:

- Eh tío, ¿vemos una peli?
- Venga, ¿Cuál?
- Tengo aquí ‘Un profeta’
- ¿Esa cuál es?
- Va de un tío que está en la cárcel y…
- ¡Pero cállate, no me la cuentes!!!! ¡¡¡No quería saber eso!!!!
- No, si es que toda la película transcurre en la cárcel, es decir, es de cárceles, es una peli de…de cárceles.
- ¡Ya me la has fastidiado!! ¿¿Estás contento?? ¡Mañana me voy del piso!

Tras esta tragedia le pedí disculpas y aceptó seguir viviendo bajo el mismo techo, pero pasaban los meses y sus facultades mentales seguían perturbándose.

- Eh tío, ¿vemos una peli?
- Venga, ¿cuál?
- Tengo aquí ‘Mi nombre es Joe’.
- ¿Esa cuál es?
- Va de un tío….
- ¿Un tío? ¡Pero, ¿por qué me cuentas eso?! ¡¡¡No quería saber eso!!! ¡¡¡Un tío!!!! ¡¡¡Podría haber sido una tía, o un niño, o un perro, pero no, ahora ya sé que es un tío!!!
- Pero, tío…
- ¿Tío? ¿Me has llamado tío? ¿Te estás riendo de mí, maldito hijo de puta? ¡Te voy a matar!

Acto seguido, sacó un cuchillo e intentó clavármelo. Forcejeamos y logré escapar, llamé a la Policía y llegaron unos hombres vestidos de blanco. Le encerraron en un psiquiátrico y juró que cuando saliera vendría a por mí. Venga, vale, es broma. He exagerado un poco sus reacciones para darle ritmo a la historia. En realidad no me guarda ningún rencor, y cuando voy a visitarlo al sanatorio, charlamos amigablemente. 

En fin, este sería el spoiler enfermizo. Cualquier dato sobre la película, por mínimo que sea,  es considerado spoiler por el espectador. Pasemos al último tipo y acabemos con esto.

En el Top One de los spoilers está el malintencionado, aquel deliberadamente transmitido para arruinarte un determinado producto y que es consciente de ello. Se presenta en dos variantes fácilmente reconocibles:

  • El honesto: No esconde su intención maligna. Tiene su origen en 1999, con el estreno de El sexto sentido. Oleadas de adolescentes se paseaban por las inmediaciones de los cines de todo el mundo gritando que “Bruce Willis está muerto”. A mí me llegó de otra manera. Un colaborador de Crónicas Marcianas desveló la clave de la película mientras Sardá ponía cara de “¿esto estaba en el guión? / qué transgresores somos en este programa”. Los millones de españoles que veían el espacio en ese momento entraron en estado de shock. Minutos después, sacaron a Galindo vestido de torero, y la gente olvidó lo ocurrido.

  • El camuflado. Éste es incluso más peligroso que el primero. Se esconde bajo un manto pseudo-intelectual, y cuando menos te lo esperas, ya te ha hecho un resumen de la obra de principio a fin. Suele ser lanzado por redactores del programa Días de Cine o por usuarios de Wikipedia cuya contribución a la web 2.0 es contarte cómo termina un libro antes de decir quién es el autor. También puedes detectarlos en la contraportada de algunas novelas publicadas por ciertas editoriales que, en su afán por atraer a lectores potenciales, proporcionan en tres líneas las claves de lo que ya no vas a tener que comprar si bajas la guardia y las lees. Es una especie de “tonto el que lo lea”, pero utilizando otras palabras. Eso sí, en esta categoría todo es destripado con un bello lenguaje y una ejemplar elocuencia. 

Vivimos en un mundo plagado de spoilers, están por todas partes. Nos acechan, nos persiguen y juegan con la verdad y la mentira para volvernos locos, como hacía la niña de El Exorcista con el Padre Karras. Lo importante es que puedas detectarlos antes de que sea tarde y actuar a tiempo, de lo contrario tendrás que utilizar tapones para los oídos o no tener contacto con el mundo exterior cada vez que tengas interés en alguna historia de ficción. 

Por cierto, el de Chanquete es el único spoiler que nunca podrá hacernos daño. Ya ha pasado a la categoría de hecho histórico, por lo que estamos todos inmunizados.

FIN

 *Este post está dedicado al niño de El Sexto Sentido. Y a sus muertos.






2 comentarios:

Nanes dijo...

Qué grande el mundo del spoiler! Reconozco sentirme identificado con el que acabó en el manicomio...jajajajaja

David Luque dijo...

jajaja..gran post..enhorabuena. Me he identificado mucho mucho con el primer tipo.. En mi caso es mi padre el que es un profesional del spoiler. Ya no es que te haga un resumen del argumento, si no que a lo mejor haciendo zapping se encuentra con alguna que ha visto y que le gusta, se emociona, y de sopetón, sin darte tiempo a reaccionar, te suelta la escena clave de la película..pero nada, 9 o 10 palabras.."la del que le matan a la hija al final", "la de los que son fantasmas pero ellos no lo saben"..cosas así.. Para otras cosas no sé, pero para eso, no he visto capacidad de concrección más asombrosa. Y lo peor es que dice que lo hace sin querer, que solo quiere "situarnos". En fin..hay que quererle..

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