martes, 18 de diciembre de 2012

MANIFIESTO

Antes de comenzar a escribir posts, artículos, reseñas o lo que sea que puedan albergar estas ‘páginas’, es menester aclarar el propósito del presente blog. Hace bastante tiempo que deseaba crear un espacio en el que plasmar todo aquello que me fuese viniendo a la cabeza. Había echado un vistazo a numerosas bitácoras, y algo que me llamó la atención fue el hecho de que la inmensa mayoría de ellas estaban enfocadas a contenidos concretos, es decir, eran blogs temáticos. Aquellos que no lo eran agrupaban temas similares (cine, música, literatura) o estaban destinados a recoger relatos ficticios o simplemente impresiones del autor acerca de cualquier tema. Esta última categoría podría considerarse una forma escrita de stand.up comedy al centrarse en aspectos curiosos de la vida cotidiana.


Después de esta categorización, y teniendo en cuenta que probablemente se me escapen otros modelos que no encajan en ninguna de las categorías anteriormente citadas, procedo a exponer mis intenciones para con este espacio. Lo resumiré en tres palabras: LO QUIERO TODO. No quiero hablar de un solo tema puesto que no soy experto en nada. Hace unos días, un amigo y yo hablábamos sobre hacia dónde podría encaminarse el blog. La conversación fue, más o menos, así:

Yo: Me gustaría crear un blog

Amigo: ¿Sobre qué?

Yo: No lo sé. Sobre todo.

Amigo: Pero los blogs siempre hablan de algo concreto…Los crean usuarios que son expertos en algún tema en particular.

Yo: Es que yo no soy experto en nada…

Amigo: Tienes que aportar algo que te desmarque del resto, que haga que la gente lo consulte para obtener información valiosa sobre un campo concreto. De lo contrario, nadie querrá entrar en un sitio lleno de datos inconexos que no guardan entre sí relación alguna.
Yo: Pues no soy experto en nada, lo siento mucho. Voy corriendo a fustigarme por no poder proporcionar placer a los cibernautas.

Amigo: A ver, a ver… no dramaticemos. Podrías hablar de música, sabes bastante de ese tema.

Yo: Puede que sepa algo sobre música, pero eso no me hace un experto. Si alguien quiere informarse sobre ello, que vaya a Pitchfork. Y en el caso de que no sepa inglés, que vaya a a cualquiera de las mil webs en español especializadas en el tema. 

Amigo: Pues entonces no puedes crear un blog. Nadie se va a interesar en él. No aportas nada nuevo.

Yo: Tienes razón, de nada sirve fustigarse. Voy a suicidarme para acabar con esta vida tan mediocre.

Tras esta animosa conversación llena de positividad y esperanza, decidí retrasar el suicidio y pasarme las reglas de la sagrada comunidad blogger por el forro. No soy experto en nada, de acuerdo, pero es que no quiero serlo. Internet está lleno de gurús, sujetos idolatrados, expertos en social media, líderes de opinión, creadores de tendencias, críticos cuyo veredicto puede hacer temblar a autores y compañías, ejemplos  a seguir, eruditos, etc. 

Si algo aprendí en la carrera (aparte de que la objetividad no existe) es que, incluso si quieres ser un periodista especializado, debes acumular conocimientos sobre una infinidad de temas. Y si algo aprendí del movimiento punk (aparte de que éste en realidad era un producto de marketing) es que los feos también tienen derecho a mirarse en el espejo. 

He creado este blog porque quiero hablar sobre música, cine, libros, televisión, social media, política, economía, moda, gastronomía, horticultura, filatelia, halterofilia, pedofilia, pedofobia, aracnofobia, la pesca de trucha con mosca, patatas con carne, huevos a la flamenca, la fórmula de la CocaCola...

Voy a hablar sobre cualquier cosa que me venga a la cabeza, y lo mejor de todo es que me lo vais a permitir. Soy un charlatán y, respondáis o no, voy a charlar. Si lo que digo aporta algo a vuestras vidas, estaré encantado. Si no, solo tenéis que cerrar los ojos o acudir al gurú de moda.

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